Se plantea al sector Agrícola como ejemplo de Alianzas Productivas entre Pequeños y Grandes productores.
El director de Indap plantea un trabajo inclusivo entre grandes y pequeños productores para generar acuerdos de cooperación y cumplir el objetivo de convertir a Chile en potencia alimentaria.
Este es un tema controversial en el sector de las Mypes. Fórmese su propia opinión con este artículo. Detalles en Leer más.
Chile quiere convertirse en una potencia alimentaria y toda la evidencia apunta a que éste es un logro que podemos alcanzar siempre y cuando sea una empresa inclusiva, que integre tanto a los grandes empresarios del sector productivo de los alimentos, como a los integrantes del sector económico de la agricultura campesina. Si no están todos, no podremos conseguir este objetivo país. Ésta no es sólo la opinión del Gobierno; es un asunto que también se ha entendido, comprendido y asumido en el sector privado.
Desde la perspectiva y labor que desarrolla el Instituto de Desarrollo Agropecuario, hemos entendido que para incluir a todos los actores del campo chileno a este esfuerzo, se requiere de una fuerte política de fomento productivo y de alianzas productivas que aseguren una articulación sustentable de la agricultura campesina con los demás integrantes de la cadena. Se trata de sumarlos al mercado.
Son miles las experiencias exitosas a lo largo de Chile. Comuneros que le venden su leche a Soprole o Colún, productores mapuches que entregan toda su cosecha de lupino a un intermediario que lo exportará a Europa, o pequeñas empresas que producen hortalizas finas para restaurantes exclusivos, son sólo una muestra de la potencialidad de este modo de hacer negocio. Porque lo que quedó claro después de años de trabajo es que en esta alianza todos ganan: ganan los productores chicos que le venden a un distribuidor, ganan esos distribuidores que a su vez utilizan estos insumos para seguir en la cadena comercial, ganan los consumidores finales y gana un país, porque es un negocio que partió desde el escalón más bajo y se transformó en trabajo, en crecimiento.
Existen mercados potenciales para cada producto que nace de la tierra, sea vegetal, animal o un servicio asociado a la explotación agropecuaria. Nuestra apuesta está en generar las condiciones de apoyo a la inserción de los agricultores a modelos de encadenamientos con empresas demandantes que ya están insertas en los mercados consumidores.
Buscamos facilitar la generación de acuerdos de cooperación, mejorar el acceso a información, coordinar recursos, esfuerzos y habilidades entre productores y productoras con las empresas. Para eso incentivamos el mejoramiento de la gestión técnico productiva, apoyamos la gestión comercial del negocio productivo y apoyamos el fortalecimiento de los vínculos de confianzas entre los productores y empresa para desarrollar más y mejores negocios. En suma, no es más que sintonizar la producción y los estándares de la agricultura campesina a la demanda que hoy muestran los mercados: queremos que los agricultores y agricultoras produzcan las frambuesas del calibre que se demanda, los ovinos con el peso y tamaño exigidos por los compradores, la leche con los estándares que pide la industria. Ya no se trata de David contra Goliat, sino de David junto a Goliat para conseguir un objetivo compartido.
Si esto no fuera beneficioso, empresas de la solidez y experiencia como Soprole, Colún, Fossa, Carnes Ñuble, Nama, Alifrut, Confrut y Apicoop no se habrían asociado a Indap para facilitar una política de encadenamientos productivos. Todas estas firmas, de probada trayectoria y éxito, hoy están en la senda de la alianza público-privada para hacer de Chile un país potencia en la producción de alimentos. ¿Qué esperamos para sumar a más actores? Es cosa de voluntad y de confianza en un modelo de inclusión.



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