Uno de los argumentos más importantes a favor de las políticas de apoyo a las PYME en los últimos 20 años ha sido su potencial de ocupación y creación de empleos. Sin embargo, este argumento no se puede sostener de manera extrema, ya que la información de diferentes fuentes arroja distintos resultados. Según antecedentes relativamente confiables, en 1997 en Alemania trabajaron 22 millones de personas en 1.9 millones de empresas, 31.6% de ellas en pequeñas empresas (1-19 empleados); 49% en empresas medianas (hasta 500 empleados) y casi 20% en empresas grandes. Es decir, no menos de 80% de los empleados está ocupado en PYME.
Hasta cierto punto, el potencial creativo en las PYME alemanas ha permitido compensar las pérdidas de trabajos en las grandes empresas. Pero sólo fue posible mantener ese equilibrio debido a la mayor oferta de trabajo en las empresas pequeñas de hasta 20 empleados. Entre 1977 y 1997, su participación en el total aumentó de un cuarto (26%) a casi un tercio (31.6%). Durante el mismo período, los empleos de las grandes empresas disminuyeron en un 19.2% (Leicht & Strohmeyer 1999). Esta tendencia se debe a los procesos de racionalización, reestructuración y outsourcing en aquellas compañías que buscaron centrarse en sus competencias esenciales para ser más competitivas en los mercados nacional e internacional. Este proceso de reestructuración también comienza a producirse en las empresas medianas. Tanto para aumentar la competitividad de las PYME, como para obtener mejores resultados en el mercado del trabajo, es necesario aumentar su capacidad de innovación y el tamaño. La reflexión anterior destaca que las PYME constituyen la apuesta más promisoria en términos de crear empleos en el futuro, aunque parezca improbable que puedan compensar el total de pérdidas de empleos.
Para leer el documento completo: Pymes_en_Alemania.pdf



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